2-
En el departamento o instituto Radiológico:
Radiografiar el espécimen ubicando el cartón con
el espécimen en el mamografo (este procedimiento lo realizan
los médicos radiólogos o los técnicos radiologicos
especialmente entrenados para la radiografía del espécimen).
Comparar la radiografía clínica con la radiografía
del espécimen y asegurarse que la lesión esta
incluida en el espécimen y en su totalidad. De tratarse
de microcalcificaciones contar su número y forma y determinar
su distancia del margen especifico más cercano en mm.
Comunicar al cirujano sobre la presencia de la lesión
completa y su relación con el margen de resección.
Transportar al laboratorio de patología el espécimen
sin moverlo del cartón.
3-
En el laboratorio de Patología:
el proceso de localización patológica de la lesión
se inicia con la comparación de la forma perimetral del
espécimen con la forma perimetral de la radiografía
del espécimen. Identificar áreas perimetrales
salientes y encontrar la total correspondencia en las formas
de ambos materiales. Manteniendo tal orientación, medir
en la radiografía del espécimen la distancia de
la lesión en mm a los 2 márgenes más próximos
superior y lateral usando la lesión como eje central.
Proyectar estas medidas al espécimen en fresco ubicado
en el cartón y clavar una aguja en el lugar presumible
de la lesión. Pintar el espécimen con varios colores
de tinta para establecer los márgenes geográficos
quirúrgicos. En caso de que el material no sea muy amplio
(tumerectomías) fijar el material in toto aguja incluida
en formol por 24 horas. De ser el material amplio (cuadrantectomia)
proceder al siguiente paso en fresco sin fijación previa.
Luego aislar y seccionar perpendicularmente el área correspondiente
al sitio de la aguja y su vecindad, incluyendo a los márgenes
de resección más próximos previamente pintados,
designando las secciones como Ca (calcio) o T (tumor) y enviar
para su procesamiento. Seccionar el resto del material de acuerdo
a técnicas de rutina y enviar secciones para su procesamiento.
En la evaluación microscópica se deberá
determinar la benignidad o malignidad de la lesión y
en éste último caso si la lesión es intraductal
o infiltrante. Si se identifica un carcinoma intraductal, deberá
clasificarse su tipo histológico (cribiforme, comedocarcinoma,
papilar, sólido, clinging) y su grado histológico
nuclear (alto, mediano o bajo). Es importante medir en mm la
distancia del borde más alejado del cáncer al
margen quirúrgico de resección más próximo,
que deberá exceder de 10 mm de lo contrario se requerirá
de una re excisión del lecho quirúrgico y tejidos
circundantes.
Cuando la lesión no palpable es de partes blandas y sospechosa
mamográficamente de malignidad se podrá proceder
al diagnóstico por congelación inmediatamente
luego de localizada la lesión en el laboratorio de patología.
En casos especiales, se podrá además realizar
una congelación de las lesiones con microcalcificaciones,
prefiriéndose sin embargo, por su mayor seguridad y menor
margen de error, el diagnóstico diferido.